martes, 30 de octubre de 2007

FEDERICO GARCIA LORCA





CUERPO PRESENTE

La piedra es una frente donde los sueños gimen sin tener agua curva ni cipreses helados. La piedra es una espalda para llevar al tiempo con árboles de lágrimas y cintas y planetas.

Yo he visto lluvias grises correr hacia las olas, levantando sus tiernos brazos acribillados, para no ser cazadas por la piedra tendida que desata sus miembros sin empapar la sangre.
Porque la piedra coge simientes y nublados, esqueletos de alondras y lobos de penumbra; pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego, sino plazas y plazas y otras plazas sin muros.

Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido. Ya se acabó; ¿qué pasa? Contemplad su figura: la muerte le ha cubierto de pálidos azufres y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro.

Ya se acabó. La lluvia penetra por su boca. El aire como loco deja su pecho hundido, y el Amor, empapado con lágrimas de nieve, se calienta en la cumbre de las ganaderías.

¿Qué dicen? Un silencio con hedores reposa. Estamos con un cuerpo presente que se esfuma, con una forma clara que tuvo ruiseñores y la vemos llénarse de agujeros sin fondo.

¿Quién arruga el sudario? ¡No es verdad lo que dice! Aquí no canta nadie, ni llora en el rincón, ni pica las espuelas, ni espanta la serpiente: aquí no quiero más que los ojos redondos para ver ese cuerpo sin posible descanso.

Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura. Los que doman caballos y dominan los ríos: los hombres que les suena el esqueleto y cantan con una boca llena de sol y pedernales.

Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra. Delante de este cuerpo con las riendas quebradas. Yo quiero que me enseñen dónde está la salida para este capitán atado por la muerte.

Yo quiero que me enseñen un llanto como un río que tenga dulces nieblas y profundas orillas, para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda sin escuchar el doble resuello de los toros.

Que se pierda en la plaza redonda de la luna que finge cuando niña doliente res inmóvil; que se pierda en la noche sin canto de los peces y en la maleza blanca del humo congelado.

No quiero que le tapen la cara con pañuelos
para que se acostumbre con la muerte que lleva.
Vete, Ignacio: No sientas el caliente bramido.
Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar!

DE PABLO DE ROKHA.

Violeta y su guitarra

La gran placenta de la tierra la está pariendo cuotidianamente, como a un niño de material sangriento e irreparable, y el hambre milenaria y polvorosa de todos los pueblos calibra su vocabulario y su idioma folklórico, es decir, su estilo, como su destino estético y no a la manera de las categorías.
Por eso es pueblo y dolor popular, complejo y ecuménico en su sencillez de subterráneo, porque el pueblo e complejo, sencillo, tremendo e inmortal, como sus héroes, criado con leche de sangre.
Tiene su arte aquella virtud de salud, que es vital y mortal simultáneamente, de las honestas, recias, tremendas yerbas medicinales de Chile, que aroman las colinas o las montañas y las arañan con su olor a sudor dl mundo del futuro, o de lo remoto antiquísimo, y son como látigos de miel dialéctica, con hierro adentro, en rebelión contra el yugo.
Yo no defino así ni el volumen ni el tamaño social de su estilo; no, me refiero a la cualidad que la orienta a ella y su guitarra y aun la pintura en proverbio o la tonada revolucionaria, a su guitarra y a ella, porque ella no es una guitarra con mujer, sino una mujer con guitarra.
Por debajo, en el total denominador común humano, su folklore, no snob, se entronca a la Picaresca española, construida con la entraña popular, interfiriéndolo; un catolicismo, más pagano que cristiano, llora, sonríe, brama en el subsuelo; aquel humor feliz de sentirse desaventurado de coraje dramatiza la guitarra y de tan ingenuo es macabro, como la gárgola de la Catedral Gótica, como Rabelais o como el Aduanero Henri Julien Rousseau, o Bosch, el fraile terrible.
Saludo a Violeta, como a una "cantora" americana de todo lo chileno, chilenísimo y popular, entrañablemente popular, sudado y ensangrentado y su gran enigma, y como a una heroica mujer chilena.

domingo, 21 de octubre de 2007

Flujo o corriente de la conciencia

Voy a hacer mi defensa la prédica será mi alegato defensivo ante el tribunal que ha venido a erigir el negro ante el juez negro ante su conciencia negra debo prepararme debo meditar bien las palabras apropiadas las ideas que podrían influir en su ánimo tal vez salvar su alma y no porqué me miento por qué trato de engañarme yo no estoy tratando de salvar su alma ojalá que la salvara ojalá que quisiera salvarla que pudiera querer algo más que salvarme yo y debería ser lo contrario primero su alma y después mi vida habrá más regocijo en el reino de los cielos por un pecador arrepentido que por cien justos o mil justos olvidé cuántos justos no importa y yo soy uno y talvez no soy justo o por lo menos no tengo derecho a sentir que lo soy porque ya eso me haría poco justo y poco digno señor que yo pueda desear la salvación de esta alma hundida en la sombra porque si no la deseo cómo podré salvar la mía yo que soy tu sacerdote.

Soliloquio

Imagínate que tienes una herida en alguna parte de tu cuerpo, en alguna parte que no puedes ubicar exactamente, y que no puedes, tampoco, ver ni tocar, y supón que esa herida te duele y amenaza abrirse o se abre cuando te olvidas de ella y haces lo que no debes, inclinarte, correr, luchar o reír; apenas lo intentas, la herida surge, su recuerdo primero, su dolor enseguida: aquí estoy, anda despacio. No te quedan más que dos caminos: o renunciar a vivir así, haciendo a propósito lo que no debes, o vivir así, evitando hacer lo que no debes.

MONOLOGO INTERIOR

Yo encontré el cuerpo roto y desmembrado de un hombre, como un grande y trágico polichinela, acribillado a balazos contra la arena. El gran muñeco, el trágico payaso, de pronto así, patente y claro, a mis pies, en toda su crudeza, pobre José Taronjí que me dio su apellido, gritando en el suelo mudos reproches doloridos. Su humillado cadáver. Ni siquiera el odio le podía salvar, en medio de su muerte. También tuvo miedo, en el último momento. Pobre José Taronjí, cortaron súbita, brutalmente, todos sus hilos, y ni el odio le pudo dar fuerzas para morir, huyendo por el terraplén abajo, atrapado, como un conejo.

SURREALISMO


Poeta Negro

Antonin Artaud

Poeta negro, te obsesiona

un seno de doncella

poeta amargo, la vida se agita

y arde la ciudad

y el cielo se diluye en agua,

y tu pluma punza el corazón de la vida.

Selva, selva, ojos irisados

sobre pináculos que se multiplican

hilos de tormenta, los poetas

montan caballos, montan perros.

Los ojos se enardecen, las lenguas giran

el cielo fluye hacia las fosas nasales

como una leche azul y nutritiva;

estoy atento a sus bocas

mujeres, rígidos corazones de vinagre.

CREACIONISMO


Mujer el mundo está amueblado por tus ojos
Se hace más alto el cielo en tu presencia
La tierra se prolonga de rosa en rosa
Y el aire se prolonga de paloma en paloma
Al irte dejas una estrella en tu sitio
Dejas caer tus luces como el barco que pasa
Mientras te sigue mi canto embrujado
Como una serpiente fiel y melancólica
Y tú vuelves la cabeza detrás de algún astro
¿Qué combate se libra en el espacio?
Esas lanzas de luz entre planetas
Reflejo de armaduras despiadadas
¿Qué estrella sanguinaria no quiere ceder el paso?
En dónde estás triste noctámbula
Dadora de infinito
Que pasea en el bosque de los sueños
Heme aquí perdido entre mares desiertos
Solo como la pluma que se cae de un pájaro en la noche
Heme aquí en una torre de frío
Abrigado del recuerdo de tus labios marítimos
Del recuerdo de tus complacencias y de tu cabellera
Luminosa y desatada como los ríos de montaña
¿Irías a ser ciega que Dios te dio esas manos?
Te pregunto otra vez
El arco de tus cejas tendido para las armas de los ojos
Te hablan por mí las olas de pájaros sin cielo
Te habla por mí el color de los paisajes sin viento
Te habla por mí el rebaño de ovejas taciturnas
Dormido en tu memoria
Te habla por mí el arroyo descubierto
La hierba sobreviviente atada a la aventura
Aventura de luz y sangre de horizonte
Sin más abrigo que una flor que se apaga
Si hay un poco de viento
Las llanuras se pierden bajo tu gracia frágil
Se pierde el mundo bajo tu andar visible
Pues todo es artificio cuando tú te presentas
Con tu luz peligrosa
Inocente armonía sin fatiga ni olvido
Elemento de lágrima que rueda hacia adentro
Construido de miedo altivo y de silencio
Haces dudar al tiempo
Y al cielo con instintos de infinito
Lejos de ti todo es mortal
Lanzas la agonía por la tierra humillada de noches
Sólo lo que piensa en ti tiene sabor a eternidad
He aquí tu estrella que pasa
Con tu respiración de fatigas lejanas
Con tus gestos y tu modo de andar
Con el espacio magnetizado que te saluda
Que nos separa con leguas de noche
Sin embargo te advierto que estamos cosidos
A la misma estrella
Estamos cosidos por la misma música tendida
De uno a otro
Por la misma sombra gigante agitada como árbol
Seamos ese pedazo de cielo
Ese trozo en que pasa la aventura misteriosa
La aventura del planeta que estalla en pétalos de sueño
En vano tratarías de evadirte de mi voz
Y de saltar los muros de mis alabanzas
Estamos cosidos por la misma estrella
Estás atada al ruiseñor de las lunas
Que tiene un ritual sagrado en la garganta
Qué me importan los signos de la noche
Y la raíz y el eco funerario que tengan en mi pecho
Qué me importa el enigma luminoso
Los emblemas que alumbran el azar
Y esas islas que viajan por el caos sin destino a mis ojos
Qué me importa ese miedo de flor en el vacío
Qué me importa el nombre de la nada
El nombre del desierto infinito
O de la voluntad o del azar que representan
Y si en ese desierto cada estrella es un deseo de oasis
O banderas de presagio y de muerte
Tengo una atmósfera propia en tu aliento
La fabulosa seguridad de tu mirada con sus constelaciones íntimas
Con su propio lenguaje de semilla
Tu frente luminosa como un anillo de Dios
Más firme que todo en la flora del cielo
Sin torbellinos de universo que se encabrita
Como un caballo a causa de su sombra en el aire
Te pregunto otra vez
¿Irías a ser muda que Dios te dio esos ojos?
Tengo en voz tuya para toda defensa
Esa voz que sale de ti en latidos de corazón
Esa voz en que cae la eternidad
Y se rompe en pedazos de esferas fosforescentes
¿Qué sería la vida si no hubieras nacido?
Un cometa sin manto muriéndose de frío
Te hallé como una lágrima en un libro olvidado
Con tu nombre sensible desde antes en mi pecho
Tu nombre hecho del ruido de palomas que se vuelan
Traes en ti el recuerdo de otras vidas más altas
De un Dios encontrado en alguna parte
Y al fondo de ti misma recuerdas que eras tú
El pájaro de antaño en la clave del poeta
Sueño en un sueño sumergido
La cabellera que se ata hace el día
La cabellera al desatarse hace la noche
La vida se contempla en el olvido
Sólo viven tus ojos en el mundo
El único sistema planetario sin fatiga
Serena piel anclada en las alturas
Ajena a toda red y estratagema
En su fuerza de luz ensimismada
Detrás de ti la vida siente miedo
Porque eres la profundidad de toda cosa
El mundo deviene majestuoso cuando pasas
Se oyen caer lágrimas del cielo
Y borras en el alma adormecida
La amargura de ser vivo
Se hace liviano el orbe en las espaldas
Mi alegría es oir el ruido del viento en tus cabellos
(Reconozco ese ruido desde lejos)
Cuando las barcas zozobran y el río arrastra troncos de árbol
Eres una lámpara de carne en la tormenta
Con los cabellos a todo viento
Tus cabellos donde el sol va a buscar sus mejores sueños
Mi alegría es mirarte solitaria en el diván del mundo
Como la mano de una princesa soñolienta
Con tus ojos que evocan un piano de olores
Una bebida de paroxismos
Una flor que está dejando de perfumar
Tus ojos hipnotizan la soledad
Como la rueda que sigue girando después de una catástrofe
Mi alegría es mirarte cuando escuchas
Ese rayo de luz que camina hacia el fondo del agua
Y te quedas suspensa largo rato
Tantas estrellas pasadas por el harnero del mar
Nada tiene entonces semejante emoción
Ni un mástil pidiendo viento
Ni un aeroplano ciego palpando el infinito
Ni la paloma demacrada dormida sobre un lamento
Ni el arco iris con las alas selladas
Más bello que la parábola de un verso
La parábola tendida en puente nocturno de alma a alma
Nacida en todos los sitios donde pongo los ojos
Con la cabeza levantada
Y todo el cabello al viento
Eres más hermosa que el relincho de un potro en la montaña
Que la sirena de un barco que deja escapar toda su alma
Que un faro en la neblina buscando a quien salvar
Eres más hermosa que la golondrina atravesada por el viento
Eres el ruido del mar en verano
Eres el ruido de una calle populosa llena de admiración
Mi gloria está en tus ojos
Vestida del lujo de tus ojos y de su brillo interno
Estoy sentado en el rincón más sensible de tu mirada
Bajo el silencio estético de inmóviles pestañas
Viene saliendo un augurio del fondo de tus ojos
Y un viento de océano ondula tus pupilas
Nada se compara a esa leyenda de semillas que deja tu presencia
A esa voz que busca un astro muerto que volver a la vida
Tu voz hace un imperio en el espacio
Y esa mano que se levanta en ti como si fuera a colgar soles en el
aire
Y ese mirar que escribe mundos en el infinito
Y esa cabeza que se dobla para escuchar un murmullo en la eternidad
Y ese pie que es la fiesta de los caminos encadenados
Y esos párpados donde vienen a vararse las centellas del éter
Y ese beso que hincha la proa de tus labios
Y esa sonrisa como un estandarte al frente de tu vida
Y ese secreto que dirige las mareas de tu pecho
Dormido a la sombra de tus senos
Si tú murieras
Las estrellas a pesar de su lámpara encendida
Perderían el camino
¿Qué sería del universo?

sábado, 20 de octubre de 2007

Montaje

Teatro del absurdo


El Padre : Ayer a esta hora logré captar una señal de alguien que me dijo algo de alguien.

Tía 1 : No es seguro.

Tía 1 : Lo recordaríamos muy bien

Tía 2 : No es de las cosas que se olvidan fácilmente
El Padre : Debí haber anotado lo que me decía, el número, el lugar de donde me hablaba, todo. Podría haber contado con los dedos, o simplemente haber hecho una marca con el cortaplumas en el espejo.

Tía 1 : Te habrías cortado la cara

El padre : Mi padre conocía a un pescador que llevaba de esa manera la cuenta de sus estornudos mensuales.

Tía1 : Los médicos lo recomiendan.

Tía 2 : Para evitar el embarazo

El padre : (Disculpándose) Por supuesto que se podía evitar. Siempre he sido muy precavido. Se lo dije una y mil veces, pero Edelvina no tomó precauciones (Dirigiéndose a la fotografía de su mujer, en un portarretratos) ¿Quieres tener un hijo? ¡Y lo vas a tener, Edelvina, a pesar de tu salud! ¿En qué estabas pensando la noche en que te bajó el cariño? Pensabas en ti misma, estoy seguro... (Una pausa) Un hijo... Alguien que me dijera lo que siempre quise oír, mirarlo horas enteras hacer sus pequeños gestos... sus balbuceos... escuchar sus palabras...
Tía 1: : Pero era mudo

Tía2 : Es mudo

Tía 1 y Tía 2 : MU-DO

Tía 1 :Sin embargo había una solución...

Tía2 : Radical

Tía 1 : Casi indolora

Tía 2 : E inodora

Tía 1 :Una solución silenciosa

Tía2 : Una solución decente

El padre : ¡Eso tiene nombre!

Tía 1 : ¡No lo digas, por respeto al niño! (Muestra al mudo)

El Padre : (Fuerte) ¡¡Eutanasia!!
Tía 2 : ¡Severo!

El Padre : ¡Ema!

Tía 2 : ¡Severo!

El padre : ¡Eduviges!
(Se produce un silencio)
El padre : (Conciliador) Seamos civilizados...

Tía 1 : ...Comprensivos

Tía2 : ...Sinceros.

El padre : Seamos humanos...

Tía 1 : (A David) ¿Te pusiste el cuello de plástico? Eso te favorece mucho.

Tía 2 : ¿Tomaste el aceite de hígado de bacalao? Te da tan buen aspecto...

El padre : Ya eres un hombre, hijo mío, y en un hombre, lo principal es la vitalidad, sobretodo antes del matrimonio... Hoy mismo te presentaré a tu novia: Emiliana. Yo sólo conozco a la Sra. Tudor, pero no hay ninguna razón para creer que el trasero de la hija sea peor que el de la madre. No te portes como un idiota ni te acerques mucho. Yo, antes de besar a tu madre, me frotaba las encías con sulfato de cobre. (David emite unos gruñidos) Y sobretodo no gruñas ni empieces a babear. Concéntrate y cierra la boca. Nadie te dirá nada porque eres mudo, pero trata de disimular, en lo posible, tu deficiencia mental.

Tía 1 : David, ¿Te ha dicho tu padre la verdad, sobre la vida y el matrimonio?

El Padre : (Confundido y avergonzado) ¡Pero es difícil!

Tía 1 y Tía 2 : ¡Pero es necesario!

El Padre : (Tose y adquiere un tono grave y solemne) David... Desde niño te dijimos que yo te había engendrado en el vientre de tu madre... Tú sabes, esa tontería infantil de la fecundación de espermios y óvulos... ¡Pero no! Tú no naciste del vientre de tu madre. Eso sería muy simple y ridículo. La verdad es otra. Un día cualquiera a tu madre y a mí nos bajó una curiosidad muy tonta... ¿Para qué será esto? ¿Para qué será esto otro? Y ¡Zas! Apareciste en el transmisor de radio, nadie sabe cómo. ¿Entiendes ahora? Sé que es difícil y doloroso destruir una ilusión, pero es la verdad. Respecto a tu matrimonio... Toma el amor con distancia, según estrictos consejos médicos... un poco después de cada comida. Si te acercas mucho vas a tener un engendro mudo... Si te alejas mucho de ella, se volverá loca como tu madre. (Toma el retrato de su mujer) ¡Edelvina, mírame! ¡no, no me mires con esos ojos tan crueles!¡Con esos ojos de loca! ¡Fuiste tú la que ahogó los peces rojos llenando la pecera con vino! Si no fuera por eso, te podría mirar como antes... Tenías el pelo suave... Y ahora estás vieja, odiosa, aterrada...

Tía 1 : Ahogó a los peces por maldad

Tía 2 : Estaba loca

Tía1 : Completamente loca

sábado, 13 de octubre de 2007

Pablo de Rokha


GENIO Y FIGURA

Yo soy como el fracaso total del mundo, ¡oh, Pueblos!
El canto frente a frente al mismo Satanás,
dialoga con la ciencia tremenda de los muertos,

y mi dolor chorrea de sangre la ciudad.

Aún mis días son restos de enormes muebles viejos,

anoche «Dios» llevaba entre mundos que van
así, mi niña, solos, y tú dices: «te quiero»

cuando hablas con «tu» Pablo, sin oírle jamás.

El hombre y la mujer tienen olor a tumba,

El cuerpo se me cae sobre la tierra bruta

Lo mismo que el ataúd rojo del infeliz.

Enemigo total, aúllo por los barrios,
un espanto más bárbaro, más bárbaro, más bárbaro

que el hipo de cien perros botados a morir.

jueves, 11 de octubre de 2007

Jorge Teillier


NIEVE NOCTURNA

¿Es que puede existir algo antes de la nieve?
Antes de esa pureza implacable,
implacable como el mensaje de un mundo
que no amamos, pero al cual pertenecemos
y que se adivina en ese sonido
todavía hermano del silencio.
¿Qué dedos te dejan caer,
pulverizado esqueleto de pétalos?
Ceniza de un cielo antiguo
que hace quedar sólo frente al fuego
escuchando los pasos del amigo que se fué,
eco de palabras que no recordamos,
pero que nos duelen, como si las fuéramos a decir de nuevo.
¿Y puede existir algo después de la nieve?
Algo después
de la última mirada del ciego a la palidez del sol,
algo después
que el niño enfermo olvida mirar la nueva mañana,
o mejor aún, después de haber dormido como un convaleciente
con la cabeza sobre la falda
de aquella a quien alguna vez se ama.
¿Quién eres, nieve nocturna,
fugaz, disuelta primavera que sobrevive en el cerezo?
¿O qué importa quién eres?
Para mirar la nieve en la noche hay que cerrar los ojos,
no recordar nada, no preguntar nada,
desaparecer, deslizarse como ella en el visible silencio.

miércoles, 10 de octubre de 2007

André Bretón

Se me acusará de incurrir en mentiras poéticas; todos dirán que vivo en la calle Fontaine, y que jamás gozarán de tanta belleza. ¡Maldita sea! ¿Es absolutamente seguro que este castillo del que acabo de hacer los honores se reduce simplemente a una imagen? Pero, si a pesar de todo tal castillo existiera... Ahí están más invitados para dar fe; su capricho es el camino luminoso que a él conduce. En verdad, vivimos en nuestra fantasía, cuando estamos en ella. ¿Y cómo es posible que cada cual pueda molestar al otro, allí, protegidos dos por el afán sentimental, al encuentro de las ocasiones?El hombre propone y dispone. Tan sólo de él depende poseerse por entero, es decir, mantener en estado de anarquía la cuadrilla de sus deseos, de día en día más temible. Y esto se lo enseña la poesía. La lleva en sí la perfecta compensación de las miserias que padecemos. Y también puede actuar como ordenadora, por poco que uno se preocupe, bajo los efectos de una decepción menos íntima, de tomársela a lo trágico. ¡Se acercan los tiempos en que la poesía decretará la muerte del dinero, y ella sola romperá en pan del cielo para la tierra! Habrá aún asambleas en las plazas públicas, y movimientos en los que uno habría pensado en tomar parte. ¡Adiós absurdas selecciones, sueños de vorágine, rivalidades, largas esperas, fuga de las estaciones, artificial orden de las ideas, pendiente del peligro, tiempo omnipresente! Preocupémonos tan sólo de practicar la poesía. ¿Acaso no somos nosotros, los que ya vivimos de la poesía, quienes debemos hacer prevalecer aquello que consideramos nuestra más vasta argumentación?

martes, 9 de octubre de 2007

No volarás. No puedes volar, cuerpo que vagas/ por estas galerías donde el aire es mi nudo.



"Aunque el otoño de la historia cubra vuestras tumbas con el aparente polvo del olvido, jamás renunciaremos ni al más viejo de nuestros sueños"(M.H.)

domingo, 7 de octubre de 2007

¿qué poemas nuevos fuiste a buscar?


VIDA
Alfonsina Storni

Mis nervios están locos, en las venas
la sangre hierve, líquido de fuego
salta a mis labios donde finge luego
la alegría de todas las verbenas.

Tengo deseos de reír; las penas
que de donar a voluntad no alego,
hoy conmigo no juegan y yo juego
con la tristeza azul de que están llenas.

El mundo late; toda su armonía
la siento tan vibrante que hago mía
cuando escancio en su trova de hechicera.

Es que abrí la ventana hace un momento
y en las alas finísimas del viento
me ha traído su sol la primavera.

sábado, 6 de octubre de 2007

LA PACIENCA ESTÁ IMPACIENTE







El albertío

(Violeta Parra)


Yo no sé por qué mi Dios
le regala con largueza
sombrero con tanta cinta
a quien no tiene cabeza.

A dónde va el buey que no are,
responde con prontitud,
si no tenis la contesta
prepárate el ataúd.,

Vale más en este mundo
ser limpio de sentimientos,
muchos van de ropa blanca
y Dios me libre por dentro.

Yo te di mi corazón,
devuélvemelo en seguida,
a tiempo me he dado cuenta
que vos no lo merecías.

Hay que medir el silencio,
hay que medir las palabras,
sin quedarse ni pasarse
medio a medio de la raya.

Yo suspiro por un Peiro,
cómo no he de suspirar,
si me ha entregado la llave
de todo lo celestial.

Y vos me diste el secreto
de chapa sin cerradura,
como quien dice la llave
del tarro de la basura.

Déjate de corcoveos,
que no nací pa jinete,
me sobran los Valentinos,
los Gardeles y Negretes.

Al pasito por las piedras
cuidado con los juanetes,
que aquí no ha nacido naide
con una estrella en la frente.

Discreto, fino y sencillo
son joyas resplandecientes
con las que el hombre que es hombre
se luce decentemente.

Alberto, dijo, me llamo,
contestó. lindo sonido,
mas para llamarse Alberto
hay que ser bien «albertío»,

viernes, 5 de octubre de 2007

UN MONUMENTO PARA VIOLETA

D É C I M A S

Autobiografía en verso
(fragmento)

Pa' cantar de un improviso
se requiere buen talento,
memoria y entendimiento,
fuerza de gallo castizo.
Cual vendaval de granizos
han de florear los vocablos,
se ha de asombrar hast'el diablo
con muchas bellas razones,
como en las conversaciones
entre San Peiro y San Paulo.

Tamién, señores oyentes,
se necesita estrumento,
muchísimos elementos
y compañero 'locuente;
ha de ser güen contendiente,
conoce'or de l'historia;
quisiera tener memoria
pa'entablar un desafío,
pero no me da el sentí'o
pa' finalizar con gloria.

Al hablar del estrumento
diríjome al guitarrón,
con su alambre y su bordón
su sonoro es un portento.
Cinc' ordenanzas le cuento
tres de a cinco, dos de a tres,
del clavijero a sus pies
l'entrasta'ura 'legante,
cuatro diablitos cantantes
debe su caja tener.

Y pa' cantar a porfía
habrá que ser toca'ora,
arrogante la cantora
para seguir melodía,
galantizar alegría
mientras dure'l contrapunto,
formar un bello conjunto
responder con gran destreza.
Yo veo que mi cabeza
no es capaz par' este asunto.

Por fin, señores amables,
que me prestáis atención,
me habéis hallado razón
de hacerle quite a este sable;
mas no quiero que s'entable
contra mí algún comentario,
pa' cominillo en los diarios
sobran muchos condimentos.
No ha de faltarm' el momento
que aprenda la del canario.

Muda, triste y pensativa
ayer me dejó mi hermano
cuando me habló de un fulano
muy famoso en poesía.
Fue grande sorpresa mía
cuando me dijo: Violeta,
ya que conocís la treta
de la vers'á popular,
princípiame a relatar
tus penurias "a lo pueta".

Válgame Dios, Nicanor,
si tengo tanto trabajo,
que ando de arriba p'abajo
desentierrando folklor.
No sabís cuánto dolor,
miseria y padecimiento
me dan los versos qu'encuentro;
muy pobre está mi bolsillo
y tengo cuatro chiquillos
a quienes darl' el sustento.

En ratitos que me quedan
entre campo y grabación,
agarro mi guitarrón,
o bien, mi cogot'e yegua;
con ellos me siento en tregua
pa' reposarme los nervios,
ya que este mundo soberbio
me ha destinado este oficio;
y malhaya el beneficio,
como lo dice el proverbio.

Igual que jardín de flores
se ven los campos sembra'os,
de versos tan delica'os
que son perfeutos primores;
ellos cantan los dolores,
llenos de fe y esperanzas;
algotros piden mudanzas
de nuestros amargos males;
fatal entre los fatales
voy siguiendo estas andanzas.

Por fin, hermano sencillo,
que no comprendís mi caso;
no sabis que un solo lazo
lacea un solo novillo.
Pica'o tengo el colmillo
de andar como el avestruz,
sin conseguir una luz,
ni una sed de agua siquiera.
Mientras tanto, la bandera
no dice ni chuz ni muz.

Pero, pensándolo bien,
y haciendo juicio a mi hermano,
tomé la pluma en la mano
y fui llenando el papel.
Luego vine a comprender
que la escritura da calma
a los tormentos del alma,
y en la mía que hay sobrantes;
hoy cantaré lo bastante
pa' dar el grito de alarma.

Empezaré del comienzo
sin perder ningún detalle,
espero que no me falle
lo que contarles yo pienso;
a lo mejor no convenzo
con mi pobr' inspiración
escas' ando de razón,
mi seso está 'polilla'o,
mi pensamiento nubla'o
con tanta preocupación.

Recularé algunos años
y de lugar mudaré,
así les resaltaré
sin "coilas" y sin engaños;
que se descarguen los daños
en la pobre relatora,
por no valerle hast'ahora
haberse amarra'o a Chile.
Si el canto no le da miles,
válgame Dios, la cantora.

Primero, pido licencia
pa' "transportar" la guitarra;
después, digo que fue Parra
quien me donó l'existencia.
Si me falta l'elocuencia
para tejer el relato,
me pongo a pensar un rato
afirmando el "tuntuneo",
a ver si así deletreo
con claridez mi relato.

Tenga calma la compaña
ya viene la despedí'a;
la poca sabiduría
mis ocurrencias empaña.
Siempre la suerte m'engaña
por mucha ilusión que tenga;
que la fuerza me sostenga
si el sacrificio es en vano,
y no me condene, hermano:
no hay mal que por bien no venga.

miércoles, 3 de octubre de 2007

¿ALGUIEN ESTÁ ESCUCHANDO?... creo que aún se hacen los sordos


Maldigo del alto cielo
la estrella con su reflejo,
maldigo los azulejos
destellos del arroyuelo,
maldigo del bajo suelo
la piedra con su contorno,
maldigo el fuego del horno
porque mi alma está de luto,
maldigo los estatutos del tiempo
con sus bochornos,
cuánto será mi dolor.

Maldigo la cordillera
de los Andes y La Costa,
maldigo, señor, la angosta
y larga faja de tierra,
también la paz y la guerra,
lo franco y lo veleidoso,
maldigo lo perfumoso
porque mi anhelo está muerto,
maldigo todo lo cierto
y lo falso con lo dudoso,
cuánto será mi dolor.

Maldigo la primavera
con sus jardines en flor
y del otoño el color
yo lo maldigo de veras;
a la nube pasajera
la maldigo tanto y tanto
porque me asiste un quebranto.
Maldigo el invierno entero
con el verano embustero,
maldigo profano y santo,
cuánto será mi dolor.

Maldigo a la solitaria
figura de la bandera,
maldigo cualquier emblema,
la Venus y la Araucaria,
el trino de la canaria,
el cosmos y sus planetas,
la tierra y todas sus grietas
porque me aqueja un pesar,
maldigo del ancho mar
sus puertos y sus caletas,
cuánto será mi dolor.

Maldigo luna y paisaje,
los valles y los desiertos,
maldigo muerto por muerto
y el vivo de rey a paje,
el ave con su plumaje
yo la maldigo a porfía,
las aulas, las sacristías
porque me aflige un dolor,
maldigo el vocablo amor
con toda su porquería,
cuánto será mi dolor.

Maldigo por fin lo blanco,
lo negro con lo amarillo,
obispos y monaguillos,
ministros y predicandos
yo los maldigo llorando;
lo libre y lo prisionero,
lo dulce y lo pendenciero
le pongo mi maldición
en griego y en español
por culpa de un traicionero,
cuánto será mi dolor.