skip to main |
skip to sidebar
MONOLOGO INTERIOR
Yo encontré el cuerpo roto y desmembrado de un hombre, como un grande y trágico polichinela, acribillado a balazos contra la arena. El gran muñeco, el trágico payaso, de pronto así, patente y claro, a mis pies, en toda su crudeza, pobre José Taronjí que me dio su apellido, gritando en el suelo mudos reproches doloridos. Su humillado cadáver. Ni siquiera el odio le podía salvar, en medio de su muerte. También tuvo miedo, en el último momento. Pobre José Taronjí, cortaron súbita, brutalmente, todos sus hilos, y ni el odio le pudo dar fuerzas para morir, huyendo por el terraplén abajo, atrapado, como un conejo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario