
El Padre : Ayer a esta hora logré captar una señal de alguien que me dijo algo de alguien.
Tía 1 : No es seguro.
Tía 1 : Lo recordaríamos muy bien
Tía 2 : No es de las cosas que se olvidan fácilmente
El Padre : Debí haber anotado lo que me decía, el número, el lugar de donde me hablaba, todo. Podría haber contado con los dedos, o simplemente haber hecho una marca con el cortaplumas en el espejo.
Tía 1 : Te habrías cortado la cara
El padre : Mi padre conocía a un pescador que llevaba de esa manera la cuenta de sus estornudos mensuales.
Tía1 : Los médicos lo recomiendan.
Tía 2 : Para evitar el embarazo
El padre : (Disculpándose) Por supuesto que se podía evitar. Siempre he sido muy precavido. Se lo dije una y mil veces, pero Edelvina no tomó precauciones (Dirigiéndose a la fotografía de su mujer, en un portarretratos) ¿Quieres tener un hijo? ¡Y lo vas a tener, Edelvina, a pesar de tu salud! ¿En qué estabas pensando la noche en que te bajó el cariño? Pensabas en ti misma, estoy seguro... (Una pausa) Un hijo... Alguien que me dijera lo que siempre quise oír, mirarlo horas enteras hacer sus pequeños gestos... sus balbuceos... escuchar sus palabras...
Tía 1: : Pero era mudo
Tía2 : Es mudo
Tía 1 y Tía 2 : MU-DO
Tía 1 :Sin embargo había una solución...
Tía2 : Radical
Tía 1 : Casi indolora
Tía 2 : E inodora
Tía 1 :Una solución silenciosa
Tía2 : Una solución decente
El padre : ¡Eso tiene nombre!
Tía 1 : ¡No lo digas, por respeto al niño! (Muestra al mudo)
El Padre : (Fuerte) ¡¡Eutanasia!!
Tía 2 : ¡Severo!
El Padre : ¡Ema!
Tía 2 : ¡Severo!
El padre : ¡Eduviges!
(Se produce un silencio)
El padre : (Conciliador) Seamos civilizados...
Tía 1 : ...Comprensivos
Tía2 : ...Sinceros.
El padre : Seamos humanos...
Tía 1 : (A David) ¿Te pusiste el cuello de plástico? Eso te favorece mucho.
Tía 2 : ¿Tomaste el aceite de hígado de bacalao? Te da tan buen aspecto...
El padre : Ya eres un hombre, hijo mío, y en un hombre, lo principal es la vitalidad, sobretodo antes del matrimonio... Hoy mismo te presentaré a tu novia: Emiliana. Yo sólo conozco a la Sra. Tudor, pero no hay ninguna razón para creer que el trasero de la hija sea peor que el de la madre. No te portes como un idiota ni te acerques mucho. Yo, antes de besar a tu madre, me frotaba las encías con sulfato de cobre. (David emite unos gruñidos) Y sobretodo no gruñas ni empieces a babear. Concéntrate y cierra la boca. Nadie te dirá nada porque eres mudo, pero trata de disimular, en lo posible, tu deficiencia mental.
Tía 1 : David, ¿Te ha dicho tu padre la verdad, sobre la vida y el matrimonio?
El Padre : (Confundido y avergonzado) ¡Pero es difícil!
Tía 1 y Tía 2 : ¡Pero es necesario!
El Padre : (Tose y adquiere un tono grave y solemne) David... Desde niño te dijimos que yo te había engendrado en el vientre de tu madre... Tú sabes, esa tontería infantil de la fecundación de espermios y óvulos... ¡Pero no! Tú no naciste del vientre de tu madre. Eso sería muy simple y ridículo. La verdad es otra. Un día cualquiera a tu madre y a mí nos bajó una curiosidad muy tonta... ¿Para qué será esto? ¿Para qué será esto otro? Y ¡Zas! Apareciste en el transmisor de radio, nadie sabe cómo. ¿Entiendes ahora? Sé que es difícil y doloroso destruir una ilusión, pero es la verdad. Respecto a tu matrimonio... Toma el amor con distancia, según estrictos consejos médicos... un poco después de cada comida. Si te acercas mucho vas a tener un engendro mudo... Si te alejas mucho de ella, se volverá loca como tu madre. (Toma el retrato de su mujer) ¡Edelvina, mírame! ¡no, no me mires con esos ojos tan crueles!¡Con esos ojos de loca! ¡Fuiste tú la que ahogó los peces rojos llenando la pecera con vino! Si no fuera por eso, te podría mirar como antes... Tenías el pelo suave... Y ahora estás vieja, odiosa, aterrada...
Tía 1 : Ahogó a los peces por maldad
Tía 2 : Estaba loca
Tía1 : Completamente loca
Tía 1 : No es seguro.
Tía 1 : Lo recordaríamos muy bien
Tía 2 : No es de las cosas que se olvidan fácilmente
El Padre : Debí haber anotado lo que me decía, el número, el lugar de donde me hablaba, todo. Podría haber contado con los dedos, o simplemente haber hecho una marca con el cortaplumas en el espejo.
Tía 1 : Te habrías cortado la cara
El padre : Mi padre conocía a un pescador que llevaba de esa manera la cuenta de sus estornudos mensuales.
Tía1 : Los médicos lo recomiendan.
Tía 2 : Para evitar el embarazo
El padre : (Disculpándose) Por supuesto que se podía evitar. Siempre he sido muy precavido. Se lo dije una y mil veces, pero Edelvina no tomó precauciones (Dirigiéndose a la fotografía de su mujer, en un portarretratos) ¿Quieres tener un hijo? ¡Y lo vas a tener, Edelvina, a pesar de tu salud! ¿En qué estabas pensando la noche en que te bajó el cariño? Pensabas en ti misma, estoy seguro... (Una pausa) Un hijo... Alguien que me dijera lo que siempre quise oír, mirarlo horas enteras hacer sus pequeños gestos... sus balbuceos... escuchar sus palabras...
Tía 1: : Pero era mudo
Tía2 : Es mudo
Tía 1 y Tía 2 : MU-DO
Tía 1 :Sin embargo había una solución...
Tía2 : Radical
Tía 1 : Casi indolora
Tía 2 : E inodora
Tía 1 :Una solución silenciosa
Tía2 : Una solución decente
El padre : ¡Eso tiene nombre!
Tía 1 : ¡No lo digas, por respeto al niño! (Muestra al mudo)
El Padre : (Fuerte) ¡¡Eutanasia!!
Tía 2 : ¡Severo!
El Padre : ¡Ema!
Tía 2 : ¡Severo!
El padre : ¡Eduviges!
(Se produce un silencio)
El padre : (Conciliador) Seamos civilizados...
Tía 1 : ...Comprensivos
Tía2 : ...Sinceros.
El padre : Seamos humanos...
Tía 1 : (A David) ¿Te pusiste el cuello de plástico? Eso te favorece mucho.
Tía 2 : ¿Tomaste el aceite de hígado de bacalao? Te da tan buen aspecto...
El padre : Ya eres un hombre, hijo mío, y en un hombre, lo principal es la vitalidad, sobretodo antes del matrimonio... Hoy mismo te presentaré a tu novia: Emiliana. Yo sólo conozco a la Sra. Tudor, pero no hay ninguna razón para creer que el trasero de la hija sea peor que el de la madre. No te portes como un idiota ni te acerques mucho. Yo, antes de besar a tu madre, me frotaba las encías con sulfato de cobre. (David emite unos gruñidos) Y sobretodo no gruñas ni empieces a babear. Concéntrate y cierra la boca. Nadie te dirá nada porque eres mudo, pero trata de disimular, en lo posible, tu deficiencia mental.
Tía 1 : David, ¿Te ha dicho tu padre la verdad, sobre la vida y el matrimonio?
El Padre : (Confundido y avergonzado) ¡Pero es difícil!
Tía 1 y Tía 2 : ¡Pero es necesario!
El Padre : (Tose y adquiere un tono grave y solemne) David... Desde niño te dijimos que yo te había engendrado en el vientre de tu madre... Tú sabes, esa tontería infantil de la fecundación de espermios y óvulos... ¡Pero no! Tú no naciste del vientre de tu madre. Eso sería muy simple y ridículo. La verdad es otra. Un día cualquiera a tu madre y a mí nos bajó una curiosidad muy tonta... ¿Para qué será esto? ¿Para qué será esto otro? Y ¡Zas! Apareciste en el transmisor de radio, nadie sabe cómo. ¿Entiendes ahora? Sé que es difícil y doloroso destruir una ilusión, pero es la verdad. Respecto a tu matrimonio... Toma el amor con distancia, según estrictos consejos médicos... un poco después de cada comida. Si te acercas mucho vas a tener un engendro mudo... Si te alejas mucho de ella, se volverá loca como tu madre. (Toma el retrato de su mujer) ¡Edelvina, mírame! ¡no, no me mires con esos ojos tan crueles!¡Con esos ojos de loca! ¡Fuiste tú la que ahogó los peces rojos llenando la pecera con vino! Si no fuera por eso, te podría mirar como antes... Tenías el pelo suave... Y ahora estás vieja, odiosa, aterrada...
Tía 1 : Ahogó a los peces por maldad
Tía 2 : Estaba loca
Tía1 : Completamente loca
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