viernes, 30 de noviembre de 2007




Arte de un pájaro


(para mi tía, hermosa y voladora y única ausente)
Texto.francisco sazo
Música : claudio “pajarito” araya

Llora esta canción tan negra como el mar
Con tu corazón perdido como yo
Náufrago en la soledad de este vino que hace mal
Y un espejo se alejó con la s risas de ese bar
Dios no estaba allí se fue volando como el humo
Del día fatal en que alguien me contó que tu ya no estarás
Para guardarme ese pan, y alojarme con amor
Al recuerdo de tu paz (en la maldita ciudad)

Huérfano de sol, ebrio de ti corrí a buscar
La dirección y volver al hogar
Y encontrar tu viva voz la sonrisa que no esta
Y el amigo que servia mis tristezas en el bar
Me llevo a la micro aquella
De la vereda dorsal
La vereda capital
Para volverte a encontrar

(para abrazarte allí volando
Para aprender a volar
Y ese vino no es escala para subirte a buscar…)

domingo, 25 de noviembre de 2007

Sabina Joaquin

Contigo Lyrics

Yo no quiero un amor civilizado,
con recibos y escena del sofá;
yo no quiero que viajes al pasado
y vuelvas del mercado
con ganas de llorar.

Yo no quiero vecínas con pucheros;
yo no quiero sembrar ni compartir;
yo no quiero catorce de febrero
ni cumpleaños feliz.

Yo no quiero cargar con tus maletas;
yo no quiero que elijas mi champú;
yo no quiero mudarme de planeta,
cortarme la coleta,
brindar a tu salud.

Yo no quiero domingos por la tarde;
yo no quiero columpio en el jardin;
lo que yo quiero, corazón cobarde,
es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.

Yo no quiero juntar para mañana,
no me pidas llegar a fin de mes;
yo no quiero comerme una manzana
dos veces por semana
sin ganas de comer.

Yo no quiero calor de invernadero;
yo no quiero besar tu cicatriz;
yo no quiero París con aguacero
ni Venecia sin tí.

No me esperes a las doce en el juzgado;
no me digas "volvamos a empezar";
yo no quiero ni libre ni ocupado,
ni carne ni pecado,
ni orgullo ni piedad.

Yo no quiero saber por qué lo hiciste;
yo no quiero contigo ni sin ti;
lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,
es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.

lunes, 19 de noviembre de 2007

"¡Cuánto será mi dolor!"







Exiliada Del Sur

Un ojo dejé en los lagos
Por un descuido casual;
El otro quedó en Parral
En un boliche de tragos.
Recuerdo que mucho estrago
De niño vio el alma mía:
Miserias y alevosías
Anudan mi pensamiento;
Entre las aguas y el viento
Me pierdo en la lejanía.

Mi brazo derecho en Buin
Quedó, señores oyentes;
El otro por San Vicente
quedó no sé con qué fin.
Mi pecho en Curacautín
- Lo veo en un jardincillo -
Mis manos, en Maitencillo
Saludan por Pelequén;
Mi luz en Perquilauquén
Recoge unos pecesillos.

Se me enredó en San Rosendo
Un pie al cruzar una esquina;
El otro en la Quiriquina
Se me hunde mares adentro.
Mi corazón descontento
Latió con pena en Temuco
Y me ha llorado en Calbuco
De frío, por una escarcha.
Hoy enderezo mi marcha
A la cuesta e Chacabuco.

Mis nervios dejo en Graneros,
La sangre en San Sebastián
Y en la ciudad de Chillán
La calma me bajó a cero;
Mi riñonada en Cabrero
Destruye una caminata
Y en una calle de Itata
Se me rompió el estrumento
Y paso por Nacimiento
Una mañana de plata.

Desembarcando en Riñihue
Se vio a la Violeta Parra
Sin cuerdas en la guitarra,
Sin hojas en el coligüe.
Una banda' de chirigües
Le vino a dar un concierto.
Desembarcando en Riñihue
Se vio a la Violeta Parra
Desembarcando en Riñihue
Se vio a la Violeta Parra.

sábado, 17 de noviembre de 2007

Pablo Neruda


NO TAN ALTO

De cuando en cuando y a lo lejos
hay que darse un baño de tumba.

Sin duda todo está muy bien
y todo está muy mal, sin duda.

Van y vienen los pasajeros,
crecen los niños y las calles,
por fin compramos la guitarra
que lloraba sola en la tienda.

Todo está bien, todo está mal.

Las copas se llenan y vuelven
naturalmente a estar vacías
y a veces en la madrugada,
se mueren misteriosamente.

Las copas y los que bebieron.

Hemos crecido tanto que ahora
no saludamos al vecino
y tantas mujeres nos aman
que no sabemos cómo hacerlo.

Qué ropas hermosas llevamos!
Y qué importantes opiniones!

Conocí a un hombre amarillo
que se creía anaranjado
y a un negro vestido de rubio.

Se ven y se ven tantas cosas.

Vi festejados los ladrones
por caballeros impecables
y esto se pasaba en inglés.
Y vi a los honrados, hambrientos,
buscando pan en la basura.

Yo sé que no me cree nadie.
Pero lo he visto con mis ojos.

Hay que darse un baño de tumba
y desde la tierra cerrada
mirar hacia arriba el orgullo.

Entonces se aprende a medir.
Se aprende a hablar, se aprende a ser.
Tal vez no seremos tan locos,
tal vez no seremos tan cuerdos.
Aprenderemos a morir.
A ser barro, a no tener ojos.
A ser apellido olvidado.

Hay unos poetas tan grandes
que no caben en una puerta
y unos negociantes veloces
que no recuerdan la pobreza.
Hay mujeres que no entrarán
por el ojo de una cebolla
y hay tantas cosas, tantas cosas,
y así son, y así no seran.

Si quieren no me crean nada.

Sólo quise enseñarles algo.

Yo soy profesor de la vida,
vago estudiante de la muerte
y si lo que sé no les sirve
no he dicho nada, sino todo.

jueves, 15 de noviembre de 2007

simplemente...


los magnolios están floreciendo y las frágiles flores de los ciruelos ya cubrieron el suelo

Nicanor Parra





AUTORRETRATO

Considerad, muchachos,
Este gabán de fraile mendicante:
Soy profesor en un liceo obscuro,
He perdido la voz haciendo clases.
(Después de todo o nada
Hago cuarenta horas semanales).
¿Qué les dice mi cara abofeteada?
¡Verdad que inspira lástima mirarme!
Y qué les sugieren estos zapatos de cura
Que envejecieron sin arte ni parte.

En materia de ojos, a tres metros
No reconozco ni a mi propia madre.
¿Qué me sucede? -¡Nada!
Me los he arruinado haciendo clases:
La mala luz, el sol,
La venenosa luna miserable.
Y todo ¡para qué!
Para ganar un pan imperdonable
Duro como la cara del burgués
Y con olor y con sabor a sangre.
¡Para qué hemos nacido como hombres
Si nos dan una muerte de animales!

Por el exceso de trabajo, a veces
Veo formas extrañas en el aire,
Oigo carreras locas,
Risas, conversaciones criminales.
Observad estas manos
Y estas mejillas blancas de cadáver,
Estos escasos pelos que me quedan.
¡Estas negras arrugas infernales!
Sin embargo yo fui tal como ustedes,
Joven, lleno de bellos ideales
Soñé fundiendo el cobre
Y limando las caras del diamante:
Aquí me tienen hoy
Detrás de este mesón inconfortable
Embrutecido por el sonsonete
De las quinientas horas semanales.

martes, 13 de noviembre de 2007

Borges y yo



Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un diccionaio biográfico. Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo XVIII, las etimologías, el sabor del café y la prosa de stevenson; el otro comparte esas prefrencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor. Sería exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir, para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica. Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas páginas válidas, pero esas páginas no me pueden salvar, quizá porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición. Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y sólo algún instante de mí podrá sobrevivir en el otro. Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar. Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser; la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de quedar en borges, no en mí (si es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra. Hace años yo traté de lebrarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los juegos con el tiempo y con lo infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro.
N
o sé cual de los dos escribe esta página
.

sábado, 10 de noviembre de 2007

BAJAR ANCLAS





RECUERDO CUANDO LAS COSAS ERAN SENCILLAS, ES MÁS NI SIQUIERA TENÍA CONCIENCIA DE LO DIFÍCIL, ES MÁS NI SIQUIERA TENÍA CONCIENCIA. PERO UN BUEN DÍA FUE ASÍ; NADIE TUVO CONSIDERACIÓN Y EN CADA GRITO NOCTURNO ME FUI DESAPARECIENDO Y LOS ODIE: ADOLESCENTE EN REBELDÍA... NO FUI CAPAZ DE MIRAME A LA CARA SOLO PORQUE NO QUERÍA RECONOCER EL ODIO. HOY DEBIESE ESTAR SEGURA DE LO QUE HE HECHO, CREO QUE ESTÁN ORGULLOS@S DE MI, PERO OTRA VEZ NO ME PUEDO MIRAR A LA CARA, CREO QUE YA NI ME RECONOZCO... EL ORGULLO, EL ORGULLO ¡MENTIRA!, SOLO ES LA VERGUENZA QUE NO ES CAPAZ DE REACCIONAR. REPITO Y LO VUELVO A REPETIR ME GUSTARÍA SER TONTA PERO BIEN TONTA, PORQUE POR LO MENOS NO ME DARÍA CUENTA. CREO QUE HASTA MI INFINITA PACIENCIA SE AGOLPA Y SE ESTRELLA EN EL VACÍO. RECUERDO CUANDO LAS COSAS ERAN SIMPLES, RECUERDO QUE YO NO PUDE SER LA MISMA, SOLO SIENTO EL ESCOSOR DE MI GARAGANTA Y LA RABIA INFINITA DE DESPERTAR Y EXTREÑAR EL SUEÑO.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Vientos del Pueblo

Recoged esta voz

Miguel Hernández



Naciones de la tierra, patrias del mar, hermanos
del mundo y de la nada:
habitantes perdidos y lejanos,
más que del corazón, de la mirada.
Aquí tengo una voz enardecida,
aquí tengo una vida combatida y airada,
aquí tengo un rumor , aquí tengo una vida.
Abierto estoy, mirad, como una herida.
Hundido estoy, mirad, estoy hundido
en medio de mi pueblo y de sus males.
Herido voy, herido y malherido,
sangrando por trincheras y hospitales.
Hombres , mundos, naciones,
atended, escuchad mi sangrante sonido,
recoged mis latidos de quebranto
en vuestros espaciosos corazones,
porque yo empuño el alma cuando canto.
Cantando me defiendo
y defiendo mi pueblo cuando en mi pueblo imprimen
su herradura de pólvora y estruendo
los bárbaros del crimen.
Esta es su obra, esta:
pasan , arrasan como torbellinos,
y son ante su cólera funesta
armas los horizontes y muertes los caminos.
El llanto que por valles y balcones se vierte,
en las piedras diluvia y en piedras trabaja,
y no hay espacio para tanta muerte,
y no hay madera para tanta caja.
Caravanas de cuerpos abatidos.
Todos vendajes, penas y pañuelos:
todo camillas donde a los heridos
se les quiebran las fuerzas y los vuelos.
Sangre, sangre por árboles y suelos,
sangre por aguas, sangre por paredes,
y un temor de que España se desplome
del peso de la sangre que moja entre sus redes
hasta el pan que se come.
Recoged este viento,
naciones, hombres, mundos
que parte de las bocas de conmovido aliento
y de los hospitales moribundos.
Aplicad las orejas
a mi clamor de pueblo atropellado,
al ¡ay! de tantas madres, a las quejas
de tanto ser luciente que el luto ha devorado.
Los pechos que empujaban y herían las montañas,
vedlos desfallecidos sin leche ni hermosura,
y ved las blancas novias y las negras pestañas
caídas y sumidas en una siesta oscura.
Aplicad la pasión de las entrañas
a este pueblo que muere con un gesto invencible
sembrados por los labios y la frente,
bajo los implacables aeroplanos
que arrebatan terrible,
terrible, ignominiosa, diariamente,
a las madres los hijos de las manos.
Ciudades de trabajo y de inocencia,
juventudes que brotan de la encina,
troncos de bronce, cuerpos de potencia
yacen precipitados en la ruina.
Un porvenir de polvo se avecina,
se avecina un suceso
en que no quedará ninguna cosa:
ni piedra sobre piedra ni hueso sobre hueso.
España no es España, que es una inmensa fosa,
que es un gran cementerio rojo y bombardeado:
los bárbaros la quieren de este modo.
Será la tierra un denso corazón desolado,
si vosotros, naciones, hombres, mundos,
con mi pueblo del todo
y vuestro pueblo encima del costado,
no quebráis los colmillos iracundos.
II
Pero no lo será: que un mar pifiante,
triunfante siempre, siempre decidido,
hecho por la luz, para la hazaña,
agita su cabeza de rebelde diamante,
bate su pie calzado en el sonido
por todos los cadáveres de España.
Es una juventud: recoged este viento.
Su sangre es el cristal que no se empaña,
su sombrero el laurel y el pedernal su aliento.
Donde clava la fuerza de sus dientes
brota un volcán de diáfanas espadas,
y sus hombros batientes,
y sus talones guían llamaradas.
Esta compuesta de hombres del trabajo
de herreros rojos, de albos albañiles,
de yunteros con rostro de cosechas.
Oceánicamente transcurren por debajo
de un fragor de sirenas y herramientas fabriles
y de gigantes arcos alumbrados con flechas.
A pesar de la muerte, estos varones
con metal y relámpagos igual que los escudos,
hacen retroceder a los cañones
acobardados, temblorosos, mudos.
El polvo no los puede y hacen del polvo fuego,
savia, explosión, verdura repentina:
con su poder de abril apasionado
precipitan el alma del espliego,
el parto de la mina,
el fértil movimiento del arado.
Ellos harán de cada ruina un prado,
de cada pena un fruto de alegría,
de España un firmamento de hermosura.
Vedlos agigantar el mediodía,
y hermosearlo todo con su joven bravura.
Se merecen la espuma de los truenos,
se merecen la vida y el olor del olivo,
los españoles amplios y serenos
que mueven la mirada como un pájaro altivo.
Naciones, hombres, mundos, esto escribo:
la juventud de España saldrá de las trincheras
de pie, invencible como la semilla,
pues tiene un alma llena de banderas
que jamás se asomete ni arrodilla.
Allí van por los yermos de Castilla
los cuerpos que parecen potros batalladores,
toros de victorioso desenlace,
diciéndose en su sangre de generosas flores
que morir es la cosa mas grande que se hace.
Quedaran en el tiempo vencedores,
siempre de sol y majestad cubiertos,
los guerreros de huesos tan gallardos
que si son muertos son gallardos muertos:
la juventud que a España salvara aunque tuviera
que combatir con un fusil de nardos
y una espada de cera.

martes, 6 de noviembre de 2007

Federico García Lorca

Adam



Árbol de Sangre riega la mañana
por donde gime la recién parida.
Su voz deja cristales en la herida
y un gráfico de hueso en la ventana.

Mientras la luz que viene fija y gana
blancas metas de fábula que olvida
el tumulto de venas en la huida
hacia el turbio frescor de la manzana,

Adam sueña en la fiebre de la arcilla
un niño que se acerca galopando
por el doble latir de su mejilla.

Pero otro Adán oscuro está soñando
neutra luna de piedra sin semilla
donde el niño de luz se irá quemando.

viernes, 2 de noviembre de 2007

Aún me encuentro SODADA


En remolinos

Dejame vivir este sueño
Que delirio
Una flor
Una flor
Otra flor
Un maestro
Una causa
Un efecto

Quien sabra el valor de tus deseos
Quien sabra

Gira el sol
Gira el mundo
Gira Dios

Energia misteriosa
Resplandor
Al soltar mi cuerpo en remolinos
Resplandor
Otra flor

Paraiso
Es una cura
Perfeccion
Florecer mirandote a los ojos
Perfeccion
Florecer mirandote a los ojos
Perfeccion
Florecer los dos
Florecer
Florecer los dos
Florecer