SEGISMUNDO | Es verdad, pues: reprimamos Sueña el rey que es rey, y vive Sueña el rico en su riqueza, Yo sueño que estoy aquí, |
martes, 30 de diciembre de 2008
Pedro Calderón de la Barca
miércoles, 10 de diciembre de 2008
Walt Whitman
sábado, 6 de diciembre de 2008
Julio Cortazar

martes, 25 de noviembre de 2008
Alfonsina Storni
Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos... En el viento, al pasar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida ¿quién la recogerá? .
Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida, rodará... rodará...
Si en los ojos te besan esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va.
Si no ves esa mano, ni esa boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de besar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida, ¿me reconocerás?
martes, 18 de noviembre de 2008
Miguel Hernández
- IMAGEN DE TU HUELLA
- (1934)
I
Astros momificados y bravíos
sobre cielos de abismos y barrancas
como densas coronas de carlancas
y de erizados pensamientos míos.
Bajo la luz mortal de los estíos,
zancas y uñas se os ponen oriblancas,
y os azuzáis las uñas y las zancas
¡en qué airados y eternos desafíos!
¡Qué dolor vuestro tacto y vuestra vista!
intimidáis los ánimos más fuertes,
anatómicas penas vegetales
Todo es peligro de agresiva arista,
sugerencia de huesos y de muertes,
inminencia de hogueras y de males.
II
Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos,
que son dos hormigueros solitarios,
y son mis manos sin las tuyas varios
intratables espinos a manojos..
No me encuentro los labios sin tus rojos,
que me llenan de dulces campanarios,
sin ti mis pensamientos son calvarios
criando nardos y agostando hinojos.
No sé qué es de mi oreja sin tu acento,
ni hacia qué polo yerro sin tu estrella,
y mi voz sin tu trato se afemina.
Los olores persigo de tu viento
y la olvidada imagen de tu huella,
que en ti principia, amor, y en mí termina.
III
Ya se desembaraza y se desmembra
el angélico lirio de la cumbre,
y al desembarazarse da un relumbre
que de un puro relámpago me siembra.
Es el tiempo del macho y de la hembra,
y una necesidad, no una costumbre,
besar, amar en medio de esta lumbre
que el destino decide de la siembra.
Toda la creación busca pareja:
se persiguen los picos y los huesos,
hacen la vida par todas las cosas.
En una soledad impar que aqueja,
yo entre esquilas sonantes como besos
y corderas atentas como esposas.
IV
que glorificarán los ruy-señores
pronto con sus noctámbulos ardores,
conciertan los amargos limonares.
Entusiasman los aires de cantares
fervorosos y alados contramores,
y el giratorio mundo va a mayores
por arboledas, campos y lugares.
La sangre está llegando a su apogeo
en torno a las criaturas, como palma
de ansia y de garganta inagotable.
¡Oh, primavera verde de deseo,
qué martirio tu vista dulce y alma
para quien anda solo y miserable!
sábado, 25 de octubre de 2008
martes, 14 de octubre de 2008
jueves, 2 de octubre de 2008
domingo, 21 de septiembre de 2008
reflexión primaveral
viernes, 19 de septiembre de 2008
Violeta Parra

Corazón Maldito
Corazón, contesta,
¿Por qué palpitas, sí,
Por qué palpitas?
Como una campana
Que se encabrita, sí,
Que se encabrita.
¿Por qué palpitas?
¿No ves que la noche
La paso en vela, sí,
La paso en vela?
Como en mar violento
La carabela, sí, la carabela.
Tú me desvelas.
¿Cuál es mi pecado?
Pa'maltratarme, sí, pa'maltratarme.
Como el prisionero
Por los gendarmes, sí,
Por los gendarmes.
Quieres matarme.
Pero a ti te ocultan
Duras paredes, sí,
Duras paredes.
Y mi sangre oprimes
Entre tus redes, sí,
Entre tus redes.
¿Por qué no cedes?
Corazón maldito
Sin miramiento, sí,
Sin miramiento.
Ciego, sordo y mudo
De nacimiento, sí,
De nacimiento
Me das tormento.
Sin miramiento
Me das tormento.
jueves, 11 de septiembre de 2008
Letra: F. Sazo Música: S. González
Con el cautivo que esta tarde sueña con escapar,
Con el enfermo que a esta hora muere en un hospital
Ay, soy todos los hombres que están mal,
Voy por todos aquellos que no están.
Con el que dicen que en la vida podrá regresar,
Con la mujer que espera al hombre que no vendrá jamás,
Ay, soy todos los hombres que están mal,
Voy por todos aquellos que no están.
Con el cautivo que esta tarde sueña con escapar,
Con el enfermo que a esta hora muere en un hospital
Ay, soy todos los hombres que están mal,
Voy por todos aquellos que no están.
jueves, 28 de agosto de 2008
J.M. SERRT
viernes, 8 de agosto de 2008

Hipnotismo de un flagelo
dulce, tan dulce
cuero, piel y metal
carmín y charol.
Cuando el cuerpo no espera
lo que llaman amor...
Cada lágrima de hambre
el más puro nectar;
nada mas dulce
que el deseo en cadenas.
Cuando el cuerpo no espera
lo que llaman amor...
(Siempre) mas se pide y se vive
canción animal canción animal.
No me sirven las palabras
gemir es mejor
cuando el cuerpo no espera
lo que llaman amor.
Mas se pide y se vive
canción animal
canción animal.
domingo, 27 de julio de 2008
Isabel Parra
No es anillo que brilla en la mano
no es principe pa´ los gitanos
no es la espada para el mosquetero
no es enigma para el hechicero.
No no no
no me gusta no
no no quiero no
no me gusta no
no lo quiero no.
Me hace mal verlo todos los días
me molesta su sonrisa fría
me incomoda su literatura
me deprime su milicultura...
No no no
no me gusta no
no no quiero no
no me gusta no
no lo quiero no.
No prospera su teje-maneje
no convence su cara de jefe
no produce versos emotivos
no provoca tenaces gemidos...
No se crea que es indispensable
no se piensa eterno y durable
no me joda con tanta lesera
no me agrada de ninguna manera.
No hay palabras para definirlo
no hay versión para justificarlo
no hay salud para clasificarlo.
No intervengan los enamorados
no molesten los apasionados
no descarte ninguna coincidencia
no sugiera la menor paciencia.
domingo, 6 de julio de 2008
Manuel Garcia

La Pena Vuela
Tuve una pena buena y a unos labios de ella vuelan
en el contorno de los sueños que me quedan
como unos pajaros de un cielo en acuarela.
Vuelan y en la ventana el brazo apoya la cabeza
en el tejado un gato juega con estrellas
que el alma pinta con sus dedos de princesa.
Y cuando brilla el sol
la pena tiene un resplandor
y es como del color
de alguna calle en que llovio
Y cuando brilla el sol
la pena tiene un resplandor
y es como del color
de alguna calle en que llovio.
Pena se encoje de hombros mi camisa entre las perchas
cuando la miro para verme en el camino
quizas aun la lleve puesta.
Y cuando brilla el sol
la pena tiene un resplandor
y es como del color
de alguna calle en que llovio
Y cuando brilla el sol
la pena tiene un resplandor
y es como del color
de alguna calle en que llovio.
viernes, 20 de junio de 2008
lunes, 16 de junio de 2008
Luis Advis

“Cuando el coyote y el huemul”
construyan nido al colibrí
y cuando el puma el quetzal
se acerquen quietos a dormir
el guacamayo va a aprender
la fuerza pura del jaguar
y las vicuñas mirarán
volar al cóndor y el chercán.
Cuando la luna, cuando el mar
arrullen voces de volcán
y los ceibales se hagan luz
y el sol areme el copihual
la Cruz del Sur podrá sentir
la voz profunda del maizal
y habrá en el cielo una canción
y en todo surco un manantial.
Latinoamérica será
altura viva y luz frutal
y el Hombre-América será
la risa entera de un panal.
Quiero tu tierra tranquila
Quiero tu cielo aquietado
Quiero tus campos fecundos
y tus desiertos colmados.
Dame tu piedra escondida
para entregarte mi mano.
Dame tus ríos profundos
para ser tuyo y ser manso.
martes, 20 de mayo de 2008
Jorge Luis Borges

sábado, 10 de mayo de 2008

LA MAZA
Silvio Rodríguez (Cuba) - 1979
Si no creyera en la locura
de la garganta del sinsonte
si no creyera que en el monte
se esconde el trino y la pavura
si no creyera en la balanza
en la razón del equilibrio
si no creyera en el delirio
si no creyera en la esperanza
si no creyera en lo que agencio
si no creyera en el camino
si no creyera en el sonido
si no creyera en mi silencio
qué cosa fuera
que cosa fuera la maza sin cantera
un amasijo hecho de cuerdas y tendones
un revoltijo de carne con madera
un instrumento sin mejores resplandores
qué lucecitas montadas para escena
qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera
un testaferro del traidor de los aplausos
un servidor de pasado en copa nueva
un eternizador de dioses del ocaso
júbilo hervido con trapo y lentejuela
qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera
si no creyera en lo más duro
si no creyera en el deseo
si no creyera en lo que creo
si no creyera en algo puro
si no creyera en cada herida
si no creyera en la que ronde
si no creyera en lo que esconde
hacerse hermano de la vida
si no creyera en quien me escucha
si no creyera en lo que duele
si no creyera en lo que quede
si no creyera en lo que lucha
qué cosa fuera
que cosa fuera la maza sin cantera
un amasijo hecho de cuerdas y tendones
un revoltijo de carne con madera
un instrumento sin mejores resplandores
qué lucecitas montadas para escena
qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera
un testaferro del traidor de los aplausos
un servidor de pasado en copa nueva
un eternizador de dioses del ocaso
júbilo hervido con trapo y lentejuela
qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera
domingo, 27 de abril de 2008
domingo, 20 de abril de 2008
miércoles, 16 de abril de 2008
ALFONSINA STORNI
Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido
no fuera más que aquello que nunca pudo ser,
no fuera más que algo vedado y reprimido
de familia en familia, de mujer en mujer.
Dicen que en los solares de mi gente, medido
estaba todo aquello que se debía hacer...
Dicen que silenciosas las mujeres han sido
de mi casa materna... Ah, bien pudiera ser...
A veces en mi madre apuntaron antojos
de liberarse, pero, se le subió a los ojos
una honda amargura, y en la sombra lloró.
Y todo esto mordiente, vencido, mutilado,
todo esto que se hallaba en su alma encerrado,
pienso que sin quererlo lo he libertado yo.
miércoles, 26 de marzo de 2008
viernes, 14 de marzo de 2008
Violeta Parra...


El Diablo En El Paraíso

El burro los caramelos
La nieta manda al abuelo
Y la sota al rey de bastos
L'agua la llevo en canasto
Me duermo debajo el catre
Todo lo endulzo con natre
Bailo en la tumba del muerto
Mentira todo lo cierto
Gritaba desnudo un sastre.
Los pajes son coronados
Los reyes friegan el piso
El diablo en el paraíso
Y presos van los soldados
Se perdonan los pecados
Fusilamiento de jueces
En seco nadan los peces
Será un acabo de mundo
Cuando en los mares profundos
Las arboledas florecen.
Los justos andan con grillos
Y libres van los perversos
Noventa cobres un peso
Seiscientos gramos un kilo
Los futres andan pililos
Los gordos son raquíticos
Brincaba un paralítico
Sobre un filudo machete
Ocho por tres veintisiete
Divide un matemático.
De asiento tienen el piano
Tocan música en la silla
Caín es la maravilla
Para el abel de su hermano
Caminar es con las manos
Los santos son pendencieros
Bendicen a los rateros
Se acuesta el perro en la cuna
Debajo de blanca luna
La guagua muerde al rondero.
Aquí termina el ejemplo
Fue por el mundo al revés
Y con la venia de usted
Al teatro lo llaman templo
Muy plácido te contemplo
Dice el bandido a su presa
Es más hereje el que reza
Los viejos van a la escuela
Los niños a la rayuela
Ya nadie tiene cabeza.
sábado, 23 de febrero de 2008
Diamela Eltit

El alertado y riesgoso cuerpo de la letra
El mercado, con su aparente multiplicada diversidad, parece regirlo todo, modificando tanto las imponentes estructuras públicas como las formas individuales de funcionamiento psíquico y social: afectos, deseos, sueños de gloria, pulsiones de muerte. Vender imágenes se erige como el gran slogan que atraviesa este fin de siglo, vender, por ejemplo, no el fino tramado que ordena una guerra, sino las imágenes desbocadas de una guerra, imágenes que van dialogando complicitariamente con los cuerpos sagrados que habitan en las pausas comerciales televisivas, para dar allí otro épico combate, la épica de promover -utilizando toda la expuesta anatomía- por ejemplo, el último auténtico Blue lean. Guerra y cosmética, cosmética de la guerra, discurso del deseo, erotismos letales, aparecen homogeneizados con idéntica fuerza y semejante superficial dramatismo ante el ojo comprador de imágenes, ante el consumidor asediado en sus cuatro costados por una aguda moral del consumo.
Poleras con la leyenda «Perestroika» aparecen como «la marca» pública que avala el éxito de un proyecto político. El éxito «comercial» de un proyecto político, relega a los otros al anacronismo de ser parte de un discurso sólo «radiofónico», proclamas extemporáneas que se presentan como el sinsentido o bien, como los restos calcinados y sobrevivientes de un sismo que los condena a ser sepultados en el basural de las ideas. Más allá del pánico o la complacencia, de la comodidad o la insatisfacción y, desde luego, más acá de cualquier analítica en torno a la hegemonía audiovisual y su contundente avance tecnológico -la progresiva tecnologización del sujeto-, hoy nos enfrentamos a una producción cultural que captura su propio sentido bajo la impronta del sentido común (consumo común) y que demarca el territorio de la que hoy parece ser el único proyecto colectivo posible, el consumo disciplinar del mandato del marketing.
Desde esta perspectiva, se podría aventurar -simplificadamente- que desde el consumo común se genera el sentido común (sentir la mismo, someter los sentidos a la mismo, obtener un sentido). Un sentido común construido, quizás, por la voluntad desesperada de encontrar la imagen que fije un presente y que frene la crisis ante el peligro del desmoronamiento de un conjunto de imágenes que están en el borde límite de pertenecer a un pasado absoluto, de formar parte del cementerio social de la cultura. No es asunto únicamente del terror a quedar prendido, fechado, historizado en «el siglo pasado», sino de ser relegado al pasado milenio, una medida de tiempo exasperante que convoca la rigurosa certidumbre de la muerte.
La cultura del sentido común (sentir la vivo, sentirse vivo) toca -cómo no- a la institución literaria obligando a la industria editorial a auspiciar y promover producciones adecuadas al nuevo tiempo (que ya contiene los signos de una impresionante antigüedad). ¿Cuáles son los productos literarios adecuados? Simplemente los que forman parte de los acotados sentidos de un presente, una literatura que en vez de consumarse se consuma y para que así suceda, los hilos del mercado exploran inteligentemente trazos (trozos) posibles entre los centros y las periferias, transformando -fugazmente- a la periferia en centro: literatura de jóvenes, literatura de mujeres, literaturas del Este. Para que esta literatura participe -fugazmente- de la atención de los centros, se le solicita su engranaje a una problemática especular (la crisis del Este, por ejemplo, que da sentido a sus autores literarios reprimidos, emigrados, difuntos), o bien su filiación a una audacia inteligible que sea capaz de relatar eróticas y remodelar los antiguos discursos.
Latinoamérica y sus editoriales se des-velan por dotar al colectivo de sus imágenes más presentes (más conscientes), no sólo como una manera de fijar lo literario en el interior del orden cultural, sino, primordialmente, para garantizar la permanencia editorial misma y evitar así la quiebra (el quiebre) institucional.
Esta modalidad ha generado zonas literarias específicas -ciertamente marginales- que estigmatizadas por su no venta (no renta), portan créditos y descréditos, textos que, no obstante, por su descuadre (su estar fuera del sentido común) consiguen perfilar el inconsciente de los otros -como falta o exceso. La escritora mexicana Margo Glantz construye una obra cuya constante es el límite, la frontera difusa entre géneros literarios, entre un saber internacional y un acontecer «sabio» latinoamericano, entre una tradición sacralizada -susceptible de ser interrogada- y una modernidad que cita «lo mismo» y, a la vez, desarticula antiguas operaciones textuales. Territorio límite entre lo narrativo, lo teórico y lo crítico, campo preferencial para comprobar que la escritura -una forma obsesivamente estetizada de escritura- puede penetrar hasta los espacios tangenciales del sujeto, esos espacios en que la letra adquiere su real, alertado y riesgoso cuerpo llevando al sujeto desde el placer -por la letra que él es- hasta la angustia -por la letra que él es. De la amorosa inclinación a enredarse los cabellos (Editorial Océano, México, 1984) es un texto de Glantz que cita un prolijo trabajo de relaciones posibles a partir de la imagen del cabello: «la frivolidad y la muerte, el deseo incontrolable de ser bello y la violencia homicida». El texto se despliega a la manera de un complicado peinado que tarda una cantidad indeterminada de tiempo en materializarse y por ello acude a todos los tiempos y a diversos estilos. Un peinado ritual cuyo sentido es el acto mismo de hacer del pelo la obra, la obra como un ornamento, un sustituto, una barrera, una anécdota, una fachada, un goce.
Glantz examina iconos, figuras «monstruosas» que retocan el imaginario contemporáneo, más bien, que construyen ese imaginario para nombrar allí cuáles son algunos de los supuestos que organizan la fama ambigua que los caracteriza. King Kong, el monstruo tecnológico, el amante infructuoso, es una de las figuras que Glantz construye y reconstruye en su tránsito capilar: «King Kong resurge con su mata de pelo gigantesco destruyendo con su sola y magnética presencia cualquier tratado de mortificación que insista en desterrar el pecado del tacto, pero también como nostalgia de esa peligrosa excitación que se ha corrompido en el diario manoseo de una sexualidad pulverizada» (p. 13). Signo del «gigantismo del discurso publicitario» (p. 11), King Kong el monstruo humanizado (enamorado), re-aparece en el texto de Glantz desde la selección de su vellosidad que produce en el espectador una franca convulsión donde se filtran entre los temblores del miedo (que como todo miedo es siempre regresión, especialmente, infancia), los pliegues prohibidos de una oscura y arcaica confabulación erótica.
Y porque se trabaja en un género fronterizo o más bien, lo que marca la crisis de los géneros literarios en el libro de Glantz es su empecinado rigor por la toma de posesión de estructuras diversas en donde lo ajeno y lo propio se intercambian y en donde el fragmento y la unidad se confrontan con el mismo vértigo de una cabellera enmarañada, es que la palabra desterritorializada -porque nómada, pero jamás palabra errática por su inscripción política- nombra desde el pelo la raza, desde la raza una condición, desde una condición su resistencia, establecida allí, en medio de la frontera: «Los acontecimientos actuales y las murallas de alambre que se colocan en la frontera indican que la lucha que los chicanos iniciaron desde su traje y con su pelo aún no ha terminado» (p. 61) .
La cita es uno de los elementos que Glantz explora para señalar que toda escritura es geológica (como capas terrestres, como ciudades construidas sobre otras, como los recuerdos humanos) y que los temas literarios ya estaban ahí y si estaban ahí, se derriba la vanagloria fundacional, citas cruzadas en que la voz popular se intercambia con la voz académica, con la voz lírica, con la voz religiosa para nombrar en su conjunto cuál pelo, qué cabellera las ornamenta, cuál peinado las devasta: «apenas las arrugas, las canas y demás acompañamientos de la vejez si la pueden persuadir... adereza su rostro y su peinado para ocultar el desorden y la injuria que en él han ocasionado los años» (p. 114) .
Margo Glantz traspasa los artificios del «sentido común» para mostrar el placer de una escritura que evidencia su propia historia y que no evade el riesgo de la exclusión de un mercado, al no depositar la letra en un puro presente. Porque la literatura como la cabellera es susceptible de traspasar la barrera amenazante de la inevitable muerte biológica: «Me importa este tema porque la cabellera es quizás, junto a las uñas, lo que perdura más en un cuerpo muerto.» (p. 7).
jueves, 7 de febrero de 2008
LOS TRES

Morir de viejo
Mis ojos viene del aire
mis manos tiñen el mar
mis piernas son tan largas
y mi cuello es un glaciar
las venas adoloridas
de sangre que al gotear
dejaba uñas negras
cansadas de arañar
Me quema el agua
me alivia el fuego
y nunca aprendo
Otra vez tropiezo
con el mismo desden
al amor tranquilo
cuando ya no existe el bien
si fueras una bestia
seria tan feliz
abrazaría al mundo
y entendería al fin
Que soy de fuego
que soy eterno
no me consuelo
Si no me convierto
pronto en un zorzal
me volvere maleza
y no podré llegar
a tus orillas eternas
colmadas de verdad
aguacero tormentoso
dejame llegar al mar
Para quemarme
volverme ciego
morir de viejo
jueves, 10 de enero de 2008
La tentación de lo imposible

¿Nos hace mejores o peores a nuetra vida la ficción, tratar de incrustarla en la historia? Es difícil saber si las mentiras que urde la imaginación ayudan al hombre a vivir o contribuyen al infortunio al revelarle el abismo entre la realidad y el sueño, si adormecen su voluntad o lo inducen a actuar...







